
El Dr. Kaixi Jiang, científico jefe de Zijin Mining, una de las principales mineras globales de metales, ha sido nombrado recientemente laureado 2026 de la Medalla de Oro James Douglas por el American Institute of Mining, Metallurgical, and Petroleum Engineers (AIME). Como el primer académico de China en recibir esta distinción, el Dr. Jiang fue reconocido por sus aportes creativos a la innovación tecnológica, las operaciones industriales y la educación en la metalurgia extractiva de metales no ferrosos.
Este premio, establecido en 1922 y denominado así en honor a James Douglas, pionero de la minería y la metalurgia del siglo XIX, es ampliamente considerado el máximo reconocimiento internacional en metalurgia extractiva no ferrosa. Su lista de galardonados refleja un registro centenario de la evolución técnica de esta disciplina en el mundo.
Al mismo tiempo, la División de Extracción y Procesamiento (EPD, por sus siglas en inglés) de The Minerals, Metals & Materials Society (TMS), sociedad miembro de AIME, ha seleccionado al Dr. Jiang como su EPD Distinguished Lecturer. Ambas distinciones no solo destacan sus 48 años de trayectoria en investigación, sino que también evidencian el reconocimiento internacional de los enfoques y tecnologías desarrollados en China para la extracción de metales a partir de materiales complejos.
“Este honor no es solo mío”, afirmó el Dr. Jiang. “Pertenece a muchos científicos chinos que han impulsado de manera constante la innovación en la metalurgia extractiva no ferrosa. Yo soy apenas uno de ellos”.
Asimismo, expresó a su equipo que estos premios lo animan profundamente, y señaló: “Esto significa que el camino que hemos elegido ha recibido reconocimiento a nivel mundial, y que nuestro trabajo representa una contribución de China a la metalurgia no ferrosa global”.
Una teoría minimalista para maximizar la extracción de recursos
El camino del Dr. Jiang en la metalurgia comenzó en 1978, cuando ingresó —a los 15 años— a lo que entonces se conocía como el Instituto Nororiental de Tecnología (hoy, Universidad del Noreste), con la especialidad de fundición de metales pesados. Tras completar sus estudios de posgrado, se incorporó como investigador al Instituto General de Investigación de Minería y Metalurgia de Pekín. Posteriormente realizó un doctorado en la RWTH Aachen University, en Alemania, en 1990, y regresó a China en 1995 para continuar su investigación.
A lo largo de más de dos décadas de estudio y trabajo, consolidó una sólida base teórica, al tiempo que adquirió una visión sistemática de las fronteras globales de la metalurgia no ferrosa. En todo ese tiempo, una pregunta lo acompañó: ¿podría transformarse de manera fundamental la industria metalúrgica no ferrosa de China —que entonces se caracterizaba por una recuperación promedio de recursos de apenas alrededor del 35%, además de alto consumo energético y contaminación—?
Un punto de inflexión llegó en 1996, cuando revisó nuevamente un proceso importado para tratar la “torta de filtración” arsenical en la primera fundición moderna de cobre por fusión de China, en la provincia de Jiangxi. En la década de 1980, una fundición china adquirió tecnología y equipos de punta tomando como referencia los de una fundición japonesa. Entre ellos se incluía un proceso complejo y costoso: fundir cátodos de cobre para obtener polvo de cobre, convertirlo en sulfato de cobre y usarlo luego para precipitar sulfuro de arsénico, seguido de oxidación con aire y reducción con dióxido de azufre, entre otros pasos.
El proceso funcionaba en Japón porque una refinería vecina de níquel suministraba polvo de cobre con impurezas. Sin esa fuente, la fundición china en Jiangxi estaba fundiendo cátodos de cobre de alta pureza solo para producir polvo de cobre y sulfato de cobre.
A fines de 1996, mientras investigaba la calidad del cátodo de cobre, se topó con ese proceso y empezó a sospechar cada vez más de su racionalidad.
Intrigado por cómo un procedimiento así había operado durante más de una década sin ser cuestionado, el Dr. Jiang se sumergió en bibliografía de China y del extranjero y revisó una y otra vez las rutas de reacción. Propuso una nueva solución: quitar el polvo de cobre y el sulfato de cobre; usar oxígeno bajo presión para oxidar el arsénico a su forma pentavalente y luego reducirlo con dióxido de azufre, de manera que el trióxido de arsénico cristalice directamente. Casi dos años de trabajo experimental dieron lugar a resultados decisivos.
Presentó estos hallazgos en el 3.° Simposio Internacional de Hidrometalurgia, celebrado en Kunming en 1998. Tras casi una década de perfeccionamiento e implementación industrial, la “tecnología de lixiviación a presión para torta de filtración arsenical” se convirtió en el proceso predominante en China para tratar residuos con arsénico provenientes de la fundición de cobre. La tecnología recibió el Segundo Premio del Premio Estatal a la Invención Tecnológica de China y, más importante aún, catalizó el surgimiento de un nuevo marco conceptual.
“He estado pensando en lo que realmente estamos persiguiendo”, dijo Jiang Kaixi. “En esencia, se reduce a una sola cosa: hacer trabajo útil en lugar de trabajo inútil”.
Hacia el año 2000, el Dr. Jiang condensó su reflexión en lo que denominó el “Principio del Mínimo de Reacciones Químicas”. El concepto es claro y directo: en la extracción de metales, hay que maximizar las reacciones químicas necesarias y reducir las reacciones secundarias innecesarias o perjudiciales, así como el tamaño de los equipos. Además, se debe minimizar el consumo de materiales auxiliares y energía, y también la generación de residuos, para lograr procesos verdes, eficientes y de bajo costo.
Una vez formulado el principio, siguió una serie de tecnologías. El Dr. Jiang lideró el desarrollo de la lixiviación a presión controlable y fue pionero en un proceso de lixiviación a presión para la extracción simultánea de zinc, galio y germanio. Su equipo también creó diversos procesos verdes y de alta eficiencia, entre ellos la lixiviación inversa de lateritas y el tratamiento hidrometalúrgico de concentrados complejos de molibdeno. Dentro de este conjunto, la tecnología de lixiviación a presión para concentrados de zinc mantiene a la pirita —no deseada— esencialmente inactiva, reduciendo la generación de residuos en más de 70% y, al mismo tiempo, permitiendo recuperar la pirita del residuo de lixiviación.
Para menas complejas de óxidos, se propuso un método combinado: utilizar el procesamiento de minerales cuando sea posible, aplicar el procesamiento metalúrgico cuando sea necesario y garantizar que la concentración (beneficio) y la metalurgia se apoyen mutuamente. Con base en esta idea, desarrolló nuevas tecnologías combinadas de beneficio-fundición para óxidos complejos, que ya se han utilizado en varias operaciones minero-metalúrgicas de gran escala.
Para óxidos de cobre refractarios en Tangdan, Yunnan, el Dr. Jiang diseñó un nuevo proceso de “lixiviación amoniacal–flotación del residuo de lixiviación”, lo que permitió construir dos plantas demostrativas. Para óxidos de zinc en el Perú, fue el primero en llevar el proceso de reducción–volatilización a su aplicación industrial. En el yacimiento de óxidos de plomo–zinc de Huoshaoyun, en Hotan (Xinjiang) —el segundo más grande del mundo y el mayor de Asia de su tipo—, el proceso de fundición que diseñó llevó a que tres institutos de ingeniería ajustaran su enfoque en una etapa temprana.
Pares internacionales han subrayado el valor teórico y práctico de su trabajo. El profesor Bernd Friedrich, de la RWTH Aachen University, comentó: “El Dr. Jiang sobresale por aplicar un análisis teórico riguroso a problemas prácticos. Los principios que ha propuesto no solo optimizan los procesos de extracción, sino que también cambian la manera en que entendemos el aprovechamiento de los recursos”.

Desarrollando soluciones para operaciones mineras en todo el mundo
El Dr. Jiang se incorporó a Zijin Mining en 2019 como Ingeniero Jefe y, posteriormente, como Científico Jefe, motivado por la oportunidad de transformar tecnologías avanzadas en realidades industriales dentro de la compañía. Operando desde la plataforma global de Zijin, ha podido probar y escalar sus innovaciones en una amplia gama de yacimientos y entornos operativos diversos.
Viajando frecuentemente entre China, Colombia, Serbia, Tayikistán y la República Democrática del Congo, el Dr. Jiang ha trabajado para alinear los diagramas de flujo de procesos (flowsheets) con las características del mineral local, optimizando la eficiencia, el desempeño ambiental y el consumo energético en las operaciones mundiales de Zijin. El Dr. Jiang sostiene que, en la extracción de recursos, no existe una única “respuesta estándar”, sino rutas óptimas diseñadas a la medida de cada cuerpo mineralizado y contexto local.
En la mina de cobre y oro Čukaru Peki, en Serbia, el equipo enfrentó el desafío de un concentrado de sulfuros complejo con una ley de oro de 2 a 5 gramos por tonelada. Las técnicas tradicionales, como la cianuración directa, la tostación-lixiviación con cianuración y el tratamiento por oxidación a presión (POX), no conseguían recuperar suficiente oro. También dejaban el azufre sin usar, aumentaban los costos y producían grandes cantidades de residuos. Muchos expertos consideraban que este concentrado era técnicamente inviable.
Sin embargo, el Dr. Jiang afirmó que sí lo era. Sugerió un nuevo método: fundir directamente el concentrado de sulfuro para crear una "mata" que tenga mucho sulfuro de hierro. Esta "mata" se usaría para extraer oro, plata y cobre, al mismo tiempo que se genera ácido sulfúrico. Este nuevo proceso es limpio y eficiente: con un costo de insumos equivalente a solo 0.5 gramos de oro, permite convertir entre 1.5 y 4.5 gramos de oro contenido en beneficio neto.
A través de una revisión bibliográfica posterior, el Dr. Jiang descubrió que una empresa de Chicago en el siglo XIX ya había explorado un tratamiento similar para concentrados de oro piríticos. Con la llegada de la cianuración de bajo costo, esa ruta fue abandonada. Un siglo después, el Dr. Jiang la ha recuperado como una vía viable y la ha perfeccionado, demostrando que la pirita por sí sola, sin necesidad de añadir concentrado de cobre, puede fundirse para capturar el oro de manera efectiva. Las pruebas mostraron un alto enriquecimiento de oro y la recuperación de otros metales, con una utilización del azufre muy superior a la oxidación a presión o la tostación, evitando el consumo adicional de energía y las emisiones de carbono, además de permitir la generación de energía a partir del calor residual.
Actualmente, los expertos del sector consideran este enfoque como una tecnología con gran potencial para liberar recursos de oro de baja ley en el futuro.
En Xizang, en la mina de cobre Julong —situada en un entorno de gran altitud, frío extremo y escasez de oxígeno—, el Dr. Jiang desarrolló una tecnología de
“Lixiviación mejorada”, que suprime la sílice soluble y mejora la tasa de lixiviación del cobre. Esta innovación fue la base para la construcción de la primera planta hidrometalúrgica de cobre a gran altitud en China, con una capacidad de 10.000 toneladas anuales, proporcionando un nuevo soporte técnico para el desarrollo de recursos vitales para la transición hacia energías limpias.
En los salares de Qinghai, la extracción de litio a escala industrial se vio limitada en el pasado por desafíos de ingeniería. Un proveedor extranjero había presupuestado más de 400 millones de RMB por un sistema de extracción centrífuga. Trabajando con la profesora Lijuan Li del Instituto de Lagos Salados de Qinghai de la Academia China de Ciencias, el Dr. Jiang analizó la cinética de extracción y propuso una ruta diferente: sustituir las centrífugas importadas por unidades de mezcladores-sedimentadores (mixer-settlers).
Al rediseñar equipos convencionales para condiciones de salmuera inestable y altos niveles de sólidos, su equipo logró desarrollar un sistema de extracción escalable. Toda la línea de producción de 10.000 toneladas anuales se construyó con una inversión total de solo 180 millones de RMB, menos del 40% del costo original presupuestado. Así se puso en marcha en Qinghai la primera planta de extracción de litio por solventes a partir de salmuera a gran escala del mundo, con una producción anual de 10.000 toneladas de cloruro de litio de alta pureza, marcando el surgimiento de un nuevo proceso para la industria del litio.
Más allá de estos proyectos emblemáticos, el Dr. Jiang ha contribuido a avances en procesos metalúrgicos de carbono neutral, la extensión de la vida útil de hornos rotatorios, la disposición segura de residuos de arsénico, la mejora de la calidad de los cátodos de cobre y la recuperación de metales del grupo del platino (PGM).
En 2024, fue distinguido como uno de los primeros 81 “Ingenieros Nacionales de Excelencia” en China. El profesor David Dreisinger, de la Universidad de Columbia Británica (UBC), señaló: “El trabajo del Dr. Jiang ha permitido el desarrollo de muchos procesos bajos en carbono y con ahorro de energía, así como diseños de equipos innovadores. Ha realizado contribuciones sobresalientes a la aplicación industrial de la metalurgia no ferrosa”.

Un mentor que forja a la próxima generación de metalurgistas
Para los colegas y estudiantes más jóvenes del Dr. Jiang, los premios internacionales que ha recibido representan mucho más que un honor personal. Los ven como un incentivo y un recordatorio de que la dedicación a largo plazo en la investigación de alta calidad tiene un valor y un significado real. Esto ha reforzado la convicción de que la investigación científica no es solo una cuestión de interés personal, sino una responsabilidad: la de aportar ideas y soluciones para el mundo en general.
Además de su rol como científico en Zijin, el Dr. Jiang es profesor en la Escuela de Geología y Minería Zijin de la Universidad de Fuzhou. Su selección como Conferencista Distinguido de la EPD es vista como un sólido reconocimiento a su trayectoria como docente y mentor.
Sus estudiantes lo describen como un hombre “exigente pero bondadoso”. Su rigor nace de un profundo respeto por la investigación científica, mientras que su calidez se manifiesta en su compromiso con el crecimiento de los jóvenes.
Un antiguo alumno recuerda haber sido reprendido al inicio de su maestría por dedicar demasiado tiempo a los videojuegos y descuidar su tesis. El Dr. Jiang mantuvo una conversación seria con él y, esa misma noche, fue personalmente al dormitorio para darle seguimiento, encontrando al estudiante aún frente a la computadora. El alumno admitió después que, durante los días siguientes, apenas pudo comer debido al remordimiento.
Tras graduarse, el estudiante quiso cambiarse al campo de la informática. Sin embargo, el Dr. Jiang lo instó a permanecer en la metalurgia, señalando que la disciplina también necesitaba expertos capaces de construir modelos y bases de datos. Lo ayudó a encontrar un asesor en el departamento de informática y lo alentó a realizar un doctorado en esa área. El estudiante aceptó. Hoy, es un destacado experto en metalurgia no ferrosa y él mismo supervisa a candidatos de doctorado.
El Dr. Jiang define esto como “enseñar según las aptitudes de cada alumno”. Afirma que intenta no rendirse con nadie que posea un talento real.
Sus colegas en Zijin comentan que posee una habilidad especial: convertir lo “imposible” en “posible”. Un ejemplo es el proceso de utilizar únicamente concentrados de oro para producir una mata para la concentración del metal. La visión predominante en la industria era que solo la mata de cobre de alta ley podía capturar el oro de manera efectiva. El Dr. Jiang no estuvo de acuerdo. Basándose en las microestructuras de la escoria y la mata, argumentó que el contenido de cobre no era el factor decisivo. Junto a su equipo, planteó hipótesis audaces y diseñó experimentos meticulosos para probarlas. Los resultados demostraron que incluso las matas de cobre de muy baja ley podían tener un desempeño excelente en la captura de oro.
En otra ocasión, su equipo estaba desconcertado por las leyes de oro inestables en la escoria de pruebas de fundición a pequeña escala: los valores de los análisis fluctuaban significativamente. Al conocer los datos, el Dr. Jiang no se apresuró a sacar conclusiones. En su lugar, explicó que no existía un mecanismo razonable para “despojar” el oro de la escoria en el rango de 0,5 a 2 g/t; era mucho más probable que pequeñas cantidades de mata se estuvieran mezclando mecánicamente en la escoria debido a procedimientos de prueba imperfectos. Con solo unas frases, el problema quedó claro para todos.
Muchos de sus antiguos alumnos ocupan hoy cargos técnicos de alto nivel. Uno de ellos, Sanping Liu, subdirector del Instituto de Metalurgia de BGRIMM, afirma que el Dr. Jiang tiene el don de explicar principios difíciles y procesos complejos en un lenguaje sencillo. Trabajar con él, asegura, hace que las personas se sientan seguras y respaldadas.
Esa claridad se complementa con altas expectativas. Cuando los estudiantes reportan resultados, el Dr. Jiang insiste en que no se limiten a enumerar cifras, sino que analicen su significado. Aquellos que no lo hacen son corregidos en el acto. Les recuerda que “la investigación científica no deja lugar para el descuido, y cada cifra y conclusión debe estar respaldada por evidencia”. Con el tiempo, esta insistencia en la precisión y la honestidad con los datos se ha convertido en parte de la cultura del equipo.
Esta misma actitud es la que transmite a los investigadores más jóvenes. En un seminario interno, alguien le preguntó qué tipo de investigador merece respeto. Su respuesta fue mesurada y sencilla: aquellos que realizan investigaciones serias, sin fabricar datos ni exagerar sus hallazgos. Añadió que se debe resistir la impaciencia y la búsqueda de resultados rápidos; lo que importa es realizar el trabajo de manera minuciosa y honesta para que los resultados sean sólidos y la innovación sea verdaderamente significativa.
La sala quedó en silencio en ese momento. Varios colegas jóvenes comentaron después que esas frases los marcaron más que cualquier orientación técnica.
A lo largo de más de 30 años asesorando a estudiantes de posgrado, el Dr. Jiang ha formado a más de 30 magísteres y doctores. Siete de ellos reciben hoy asignaciones especiales del Consejo de Estado de China, y dos han sido reconocidos como talentos líderes en programas nacionales de excelencia.
A menudo recuerda a sus alumnos que su generación vivió épocas en las que China se vio limitada por la falta de acceso a tecnologías clave. Esa experiencia, dice, dejó claro que las tecnologías centrales son obstáculos que no pueden evitarse. Afirmó: “La prioridad ahora es ayudar a cultivar a más personas que puedan seguir expandiendo esa frontera”.
Una carrera definida por el enfoque y el propósito
Desde que subió a un tren hacia Shenyang siendo un adolescente en 1978, hasta ser nombrado el ganador de la Medalla de Oro James Douglas 2026, el Dr. Jiang ha dedicado 48 años a la metalurgia. Ha liderado más de 200 proyectos de investigación financiados por el gobierno y la industria, ha publicado más de 200 libros y artículos técnicos, y posee más de 60 patentes autorizadas.
Él caracteriza su carrera no como una de velocidad excepcional, sino de un progreso constante y deliberado, cuestionando siempre por qué es necesario un paso, si existe un camino más corto y si otros han intentado y tenido éxito o fracasado.
Hoy en día, su rutina diaria permanece prácticamente igual: trabaja en la oficina, aborda desafíos técnicos, guía a colegas jóvenes y revisa artículos científicos. Cuando se le pregunta sobre su capacidad para responder rápidamente a dudas técnicas complejas, señala décadas de experiencia acumulada: algunos de los problemas que plantean hoy los ingenieros jóvenes son los mismos con los que él se topó por primera vez hace 30 años.
De muchas maneras, su carrera es un relato real de la metalurgia extractiva actual, mostrando cómo los principios químicos generales se pueden entender y aplicar mediante soluciones efectivas, con bajas emisiones de carbono y adaptadas a las necesidades locales.
A medida que Zijin Mining avanza en su objetivo de convertirse en un grupo minero global de primer nivel, ecológico y de alta tecnología, el trabajo del Dr. Jiang ejemplifica cómo la investigación fundamental, la innovación de procesos y la práctica de la ingeniería pueden integrarse para ofrecer tanto rendimiento industrial como beneficios ambientales. Además, muestra cómo las prácticas chinas en metalurgia pueden contribuir con soluciones para la industria en todo el mundo.
